Discurso de inaguración de la Doctora Ida Rodróguez Prampolini.
No Puede Haber Valor Estético sin Contenido Humano: Ida Rodríguez
Sobre pocos conceptos existen tantas confusiones, equivocaciones y distorsiones a veces malintencionadas, como sobre la idea de lo que es la cultura.
Se nos ha hecho creer que cultura es algo a lo que los hombres podemos aspirar, ascender y en los últimos tiempos y como consultado de las luchas sociales, se concede de la cultura de una riqueza a la que todos tenemos derecho, y que todos podemos alcanzar.
La cultura, entendida así, se concibe todavía como algo individual, fuera de la realidad social concreta de cada región, nación o conjunto homogéneo de naciones. En una instancia supranacional en cierto sentido metafísico, de una entelequia superior, que unos hombres poseen y otros no, es decir, que hay hombres cultos y hombres que no lo son, como hay naciones cultas y naciones incultas.
Esta deificación supone que la cultura está arriba, en lo alto de una pirámide de conocimientos. La cultura concebida así, es una abstracción tan idealistas como el espíritu absoluto, ante el cual, se dice, está depositada. La cultura, se afirma, es capaz de hacer de un ser humano hombre o una bestia según lo posea o no. Con cultura se identifica generalmente, lo libresco y académico, lo artístico y lo estético, en definitiva, lo erudito.
Esta idea de cultura es la concepción occidental que hemos heredado y que casi todos los llamados “cultos”, o aspirantes a serlo compartimos a pesar de los cuestionamientos y las aperturas que los mismos hombres “cultos” han elaborado acerca de lo que llaman las “subculturas”.
Comprender, teorizar y hasta fomentar y defender con benevolencia paternalista y con entusiasmo, otras culturas, sobre todo las exóticas y primitivas casi nunca impide que los hagamos en beneficio y enriquecimiento de esa misma idea de la universalización de la cultura superior.
La estructuración de este concepto, producto del enciclopedismo que surge en el siglo XVIII y ve sus frutos en el siglo VIX, refleja la inventiva y la fuerza ideológica de la clase burguesa en el momento de su mayor pujanza, cuando alcanza su triunfo y consolidación.
La idea de la cultura que nos fue impuesta, se instituyó con la hegemonía de esa clase en los países dominantes y se universalizó y entronizó como la cultura verdadera sostenida por los intereses de los países metropolitanos.
Esta concepción de la cultura, propia del mundo moderno occidental, sólo pudo imponerse entre nosotros después de haber sido aplastados nuestros pueblos y sus economías, que tradiciones, valores y costumbres, es decir, lo que realmente es la cultura.
A los pueblos colonizados se nos hizo creer que la única, la verdadera cultura, era “La Cultura” con mayúsculas, la que se nos propuso como modelo, la que se usó como arma sutil de poder, para beneficio de los inventores que nos la impusieron y siguen difundiéndola a través de los medios masivos de comunicación, de las manifestaciones artísticas de vanguardias arte puristas, de los esquemas de vida enajenante y consumista.
Porque la cultura, si lo es, nunca podrá ser impuesta, ni aislada y personal porque la verdadera cultura en la experiencia colectiva, histórica, especial y temporal de un pueblo o colectividad humana, que sintetizan las prácticas que hacen posible su sobrevivencia. La cultura no es algo abstracto y absoluto contenido en un sistema cerrado y teórico, sino por el contrario, es algo real, relativo, siempre histórico que forma un sistema abierto de comportamientos, que aglutina la herencia colectiva que crea las pautas de la acción, los hábitos, la inteligencia de un pueblo, los valores, el vestido y la comida, los modelos en los que se proyecta una sociedad que solo por la práctica de ellos, puede subsistir y permanecer. La cultura no es la vida, sino un instrumento para la vida.
Hemos visto siempre en la historia como las naciones, los pueblos, las comunidades amenazadas, si han sobrevivido, es por sus prácticas culturales.
Señor gobernador, el interés de usted de promover la cultura a través de un apoyo diciendo en la Universidad, en la Secretaria de Educación y Cultura en los programas del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia y otras instituciones y ahora en la creación del Instituto Veracruzano de la Cultura denoté que el concepto que usted tiene de Cultura, es el correcto y el que es necesario fortalecer.
El Instituto Veracruzano de la Cultura que usted me ha concedido el honor de dirigir, buscará abarcar todos los aspectos que cohesionan una sociedad que pretende proyectarse al futuro, anclada en los valores propios que le permiten sobrevivir y crear.
La aceptación de la pluralidad social, étnica y cultural que conforma el estado de Veracruz, debe ser comprendida como proyecto conjunto de sobrevivencia y no de uniformidad en la pasividad ante la enajenación que nos asalta desde afuera y desde adentro.
La identidad liberadora y la justicia, solo podremos lograrla fomentando la objetivación de nuestras cultural por parte de las propias comunidades. De la ciudadanía, en suma de todos los veracruzanos para que en una salvaguarda comprometida, se reconozcan, se preserven, se fomenten e inventen las prácticas culturales que nos distinguen y enorgullecen como veracruzanos y mexicanos.
El proyecto del instituto consistirá en la estructuración de nuevas caras de la cultura y el fortalecimiento de las que ya funcionan con el fin de desarrollar las artes, los conocimientos, las tecnologías que existen y las que surgen para difundirlas y valorarlas. Formar instructores y promotores capaces de rescatar, encausar y dar a conocer la creatividad de los diversos grupos y exponentes veracruzanos, preparación que al mismo tiempo permitirá crear fuentes de trabajo. La fundación de nuevos museos en ciudades y pueblos que de manera dinámica y viva, guardan la memoria y difundan los bienes de las localidades. La preservación de archivos históricos que sean a la vez testimonios, lecciones para la edificación del futuro. La proyección en la ciudad de México, en el resto del país y en el ámbito internacional de lo que los veracruzanos somos y queremos ser.
En suma: promover, intercambiar, difundir la cultura que nos enriquece como individuos, y como comunidad.
El hecho de que usted haya tomado la decisión de fundar este instituto, demuestra que es usted sensible no solo a las inquietudes de nosotros los veracruzanos y los mexicanos, si no que se une al esfuerzo de los pueblos de América Latina por preservar las prácticas culturales que nos hagan independientes y soberanos.
Quiero agradecerle señor gobernador en forma pública, el honor y la oportunidad que me ha concedido de poder servir a mi estado de Veracruz. Estoy segura que en unión de usted y en perfecta armonía con sus colaboradores, podemos recobrar, afianzar y difundir la cultura veracruzana como apoyo de la soberanía de la nación.
El Instituto Veracruzano de la Cultura tenderá a coincidir con el camino que ha trazado uno de los grandes estadistas latinoamericanos: que propuso “Valorar las creaciones culturales y artísticas en función de lo que aporten en a la reivindicación del hombre, a la liberación del hombre a la felicidad del hombre. Nuestra valoración es política.
Puede haber valor estático sin contenido humano. No puede haber valor estético y cultural contra la justicia, contra la liberación, contra la felicidad del hombre.
Tres décadas… treinta años del IVEC.